viernes, 25 de septiembre de 2009

He aprendido.. que nadie es perfecto hasta que no te enamoras.. He aprendido que.. la vida es dura pero yo lo soy más!
He aprendido que.. las oportunidades no se pierden nunca las que tu dejas marchar.. las aprovecha otro.
He aprendido que.. cuando siembras rencor y amargura la felicidad se va a otra parte.
He aprendido.. que necesitaría usar siempre palabras buenas.. porque mañana quizás se tienen que tragar..
He aprendido.. que una sonrisa es un modo económico para mejorar tu aspecto.
He aprendido.. que no puedo elegir como me siento.. pero siempre puedo hacer algo.
He aprendido que.. cuando tu hijo recién nacido tiene tu dedo en su puñito.. te tiene enganchado a la vida.
He aprendido que.. todos quieren vivir en la cima de la montaña.. pero toda la felicidad pasa mientras la escalas.
He aprendido que.. se necesita gozar del viaje y no pensar sólo en la meta.
He aprendido que.. es mejor dar consejos sólo en dos circunstancias: cuando son pedidos y cuando de ello depende la vida.
He aprendido que.. cuanto menos tiempo derrocho.. más cosas hago.

Los miedos de las mujeres -

Hoy en día, el género femenino está amenazado sólo por cinco plagas: los hombres emocionalmente tarados, la falta de autoestima (con todos sus disfraces), las suegras jodidas, las amigas roba-novio y, por último, los miedos irracionales.

De los primeros ya me he encargado en varios artículos. De las amigas roba-novio y de la autoestima he hablado mucho también. De las suegras ya escribí cinco veces, sólo que nadie sabe que estoy hablando de ellas. Es un secreto que va a morir conmigo. Sobre los miedos femeninos, sin embargo, apenas si garabateé algún dato aislado.

El miedo más famoso que tenemos las mujeres, es a morirnos solas y llenas de gatos. Cada vez que terminamos una relación, vemos el mismo flash forward: nos imaginamos hablando solas, en un departamento lleno de bolsitas de residuos y revistas viejas, tapadas de gatos sucios con cara de hombre, que piden alimento balanceado trepados a los estantes de la biblioteca. Pensamos que cuando nos llegue la hora, nadie va a saber que estamos muertas, y será el portero quien descubra nuestro cuerpo verde e hinchado diez días después. En esos momentos, todas caemos en la misma rutina ansiosa: buscamos amigos que oficien de plan alternativo, y arreglamos matrimonios conjeturales si es que a los cincuenta años todavía seguimos libres.

El segundo miedo dura más o menos una década y luego desaparece. Arranca entre los once y doce años, con la primera menstruación, y va menguando cada veintiocho días, hasta perderse en la memoria para siempre. Los primeros dos años son, sin duda, los peores. Durante cinco días al mes no hacemos más que sufrir e imaginar que escondemos en la pollera del colegio un espeso río carmesí de vergüenza que apenas nos paremos, se escapará zigzagueante por una pierna. Cada diez minutos sometemos a nuestras amigas a mirarnos el pantalón para ver si estamos manchadas (boluda, mirame, mirame ¿me manché?), como si en esa confirmación se nos fuera la vida, y vamos al baño todavía más seguido para volver a revisar.

El tercer miedo no tiene un objeto específico, pero sí un escenario. Las mujeres creemos que cualquier ruido nocturno significa que hay un asesino en casa. Cualquiera. Incluso un ladrido o una bolsa de nylon que se mueve. Así como nos lavamos el pelo todos los días, o vamos a la peluquería una vez cada dos meses, las mujeres, noche por medio, vamos al living con un cuchillo en la mano. En épocas de vientos fuertes incluso más. Quizás todas las noches. Esta es, además, una fobia narcisista, porque dormimos como un ojo abierto, como si fuésemos el líder de la mafia o un magnate griego, pero en la mayoría de los casos es tan poco lo que nos pueden robar que no vale la pena ensuciar el cuchillo.

El cuarto y último miedo es muy simple: tenemos pánico a que nos dejen de querer de repente. Cada vez que un hombre nos dice “tenemos que hablar”, en vez de pensar que quiere debatir las próximas vacaciones o el estado de las plantas del balcón, preferimos creer que conoció a otra mujer. Es lo primero que se nos viene a la cabeza. Cualquier actitud no convencional es, para nosotras, la máscara de un engaño. No hay otra forma de verlo. Por eso desmenuzamos sus palabras y su conducta como analistas de calidad en un laboratorio. Nos alivia pensar que si estamos alerta quizás no pase nunca, y si tiene que pasar, que podamos descubrirlo antes de que sea demasiado tarde para tirarles el placard por el balcón.

Es verdad que hay otros. Algunas le tenemos miedo a las ratas, otras a las arañas y alguna a los perros grandes. También a morirnos, a engordar, a que nos corten mal el pelo, a que nos metan los cuernos, a que se nos corra la media, a que se nos caiga un bebé al piso, a quemarnos con la plancha.

Sin embargo, ninguno es absoluto. Yo, por ejemplo, no tengo hijos y puedo aplastar arañas con un zapato sin ningún temor. De las mujeres que conozco, en cambio, no hay ninguna que no despierte al marido a la medianoche porque “hay ruidos”, o caiga en el lamento de que va a morir sola en un departamento lleno de telarañas y recuerdos.

Yo pienso que es genético. Que algunos miedos vienen junto al color de ojos o a un lunar en forma de pera que tiene toda tu familia. Para probarlo, basta con saber que el el mayor miedo de los porteros es encontrar a una vieja muerta en su departamento y tener que llamar a la familia, el de los gatos que fallezca la dueña que los acaricia y les da de comer, y el de los hombres, sentar a su novia en una mesa y decirles que van a dejarla por otra mujer.

domingo, 20 de septiembre de 2009

Desde el primer momento supieron que no sería posible, pero jamás imaginaron aquel final. Resultaba imposible concebir la idea de separarse, no lo soportarían.A pesar de las tempranas horas, el cielo vestía una interminable manta de grises nubes.Hasta hacía unos días, la risa se apoderaba de los jóvenes, y ahora, lágrimas saladas cubrían el triste rostro de Sofía, mientras se despedía de Lucas.-¿Así tenía que terminar? –preguntó ella entre sollozos, refugiándose en el pecho de su novio, como si así estuviera protegida de la infinita tristeza que los invadía.-Perdoname mi amor… sabés que hice lo que pude… -las palabras salían en susurros, mientras acariciaba el largo cabello oscuro de ella.-¿Prometés no olvidarme? –indagó perdiéndose en sus ojos verdes. -Jamás podría olvidarte, y lo sabés Sofía… acordate: te amo, y te voy a amar siempre… -besó por última vez los labios de aquella y ascendió al vagón del tren que poco a poco comenzaba a moverse -… pase lo que pase.

domingo, 6 de septiembre de 2009

el destiempo ..

Todo llega dicen, y es verdad, el problema no es si llega sino cuando llega.
A veces las cosas llegan cuando ya es tarde, otras veces lo que esperas llega antes, cuando NO estás listo. Todo tiene su momento, antes o después de ese momento nada prospera.
El destiempo son dos calles que nunca se cruzan. El destiempo es llegar cuando la fiesta terminó. El destiempo no es solo que algo te llegue tarde, es también llegar tarde a eso. Es no tocar a tiempo la nota justa. El destiempo es perder el tren. El destiempo es un perdón que llega tarde. El destiempo es como una fruta verde, amarga. Cinco segundos antes puede ser el momento ideal, cinco segundos después el peor momento. El destiempo es un desencuentro. Es sabiduría que llega cuando ya no la necesitas. El destiempo es una tarde fría en verano. Es lo opuesto al lugar y la hora indicada. El destiempo es una discusión entre sordos. El destiempo es una ironía.

#

Cuando alguien esta hecho un estupido hay que intervenir, pero es así uno tiene el derecho y la obligación de intervenir cuando considera que algo esta mal. Intervenir o dejar hacer dos opciones diferentes, con consecuencias diferentes, si no intervenís tenes que aceptar que todo sigue igual pero si decís intervenir tenes que aceptar las consecuencias.
Si pero no, debería hacer algo si, pero no me animo, debería cambiar algo si, pero no puedo, pero llega un momento en el que uno entiende que hay que intervenir.
Intervenir para romper con la inercia, intervenir para que algo cambie, intervenir para perder el miedo. Intervenir es decidir, es poner un dique y desviar el río, es cambiar el curso de las cosas. Intervenir es un antes y un después, una ves que lo hiciste no sos el de antes, por que tu intervención por pequeña que sea puede mover montañas.
Intervenir para salir del punto muerto, tirarse de cabeza, navegar en nuevas aguas, desconocidas, menos seguras pero distintas .Por que para que ocurra algo diferente hay que hacer algo diferente.
No da lo mismo hablar que callar, no da lo mismo decidirse que dudar, no da lo mismo actuar que acatar.
No da lo mismo rebelarse que bajar la cabeza.
No da lo mismo jugarse que vivir con miedo.
No da lo mismo unirse que estar aislados.
No da lo mismo meterse que no meterse.
No da lo mismo luchar que dejarse vencer.
No da lo mismo intervenir que dejar hacer

-

En la gran ciudad hay millones de personas que viven, trabajan y buscan la felicidad. Hay menos matrimonios y gran parte de esto fracasa en los primero cinco años. Hay menos parejas y más personas viviendo solas. Sin embargo las encuestas coinciden: el máximo anhelo de la mayoría es encontrar el amor. ¿Por qué entonces si lo que más desea una chica es ser amada a veces logra todo lo contrario? ¿Es posible que lo que impide encontrar el amor sea justamente nuestra búsqueda desesperada? ¿Será posible que al estar tan ocupados en buscar perdimos la capacidad de encontrar? ¿Será que buscamos algo que no existe? ¿Será que vivimos el amor bajo la premisa histérica de deseo tanto y no soy deseado?
Todos somos sujetos a nuestro inconsciente... Sera que vivimos el amor bajo la primisa histerica de "deseo en tanto no soy deseado"...Todos somos geminianos... Sujeto-divididos... Queremos una cosa, y hacemos lo opuesto... Quien sabe porqué, es la naturaleza humana... El mas contenido, tiene su cara desatada, y el mas bueno, su cara bestial... Esa dualidad nos da volumen, no somos planos de una sola cara...
Una de esas fuerzas ocultas, va a ganar en algun momento...Y cuando pase eso, se va a definir quién somos de verdad .-

sábado, 5 de septiembre de 2009


Acepto que me gusta? nadie
Acepto que nací? acá
Acepto que estoy viendo? la vida pasar (?
Acepto que yo soy? Sofisofi
Acepto que soy adicta? al faso eee - jajajaj
Acepto que me visto? común :)
Acepto que estoy escuchando? nada
Acepto que creo en? la vida después de la muerte
Acepto que confío en? mis amigos -
Acepto que mañana? será un gran día (?)
Acepto que soñé con? con muchas personas
Acepto que anoche? me acoste requete tempranito pq estaba muy cansada
Acepto que quiero matar? a mi mamá
Acepto que cumplo :? catorce el año que viene
Acepto que me duele? el pie ( me raspé )
Acepto que me pica? nada
Acepto que le doy mucho a? pablo y vico (L)
Acepto que respiro? el aire de esta sociedad mediocre y masoquista
Acepto que tengo? ganas que venga mi mamá y me deje ir de mica -
Acepto que odio? al odio . odio malo . ¿ quién lo quiere al odio ? nadie lo quiere jaja
Acepto que quiero ir?: de mica
Acepto que envidio? a las personas que tienen ojos claros
Acepto que escupí? la vvvida (?
Acepto que siento? nose
Acepto que vivo en? una sociedad mediocre y masoquista
Acepto que le tengo fobia? arañas y todos esos bichos fieros
Acepto que nunca? me emborrachè
Acepto que siempre? hablo hablo hablo hablo y hablo
Acepto que ahora? quiero que venga mi mamá
Acepto que lloro? cunado estoy triste :(
Acepto que amo? a mis amigos y familia
Acepto que quiero? de mica
Acepto que últimamente? tengo mas ganas d matar a mi mama
Acepto que grito? mucho
Acepto que admiro? a a a a ah. no me sale el nombreeeeee :/
Acepto que toqué? la guitarra
Acepto que me gusta ver? el color de ojos de todas las personas
Acepto que la ultima persona que abracé? no tengo ni idea
Acepto que soy fan de? casi anggggggeles (L)
Acepto que canto? muy mal
Acepto que no puedo? vvivir sin internet
Acepto que quiero estar de nuevo? en el rex :(
Acepto que soy feliz cuando? me rio (?
Acepto que extraño? a a a a a a a a a a a una personita :(
Acepto que me hace mal? cosas
Acepto que aprendí? nose
Acepto que salté? la ventana y me raspé
Acepto que hablo? si y cuanto !
Acepto que escribo? la respuestas lalalala
Acepto que en un futuro? recorreré el mundo en busca de un pq que todavía no logro encontrar (?
Las chicas sin suerte siempre somos espectadoras, nunca protagonistas. Pero se espectador o protagonista depende solo de una decisión.
A las chicas sin suerte nunca nos dan un protagónico, siempre somos nosotras las que tenemos que ir, pararnos en el centro del escenario, debajo de la luz, y decir “acá estoy”.
Las chicas sin suerte vivimos lamentándonos por lo que nos tocó en suerte. Pero cuando nos revelamos, cuando agarramos el toro por las astas, algo empieza a cambiar.
Lac chicas sin suerte creemos que somos como una balsa en el mar, a la deriva. Pero podemos nadar, podemos patalear, remar… está bien, tenemos que remar mucho, sí, pero remado llegamos a donde nosotros queremos, no a donde el mar nos lleva. Ya no necesitamos la suerte, porque la suerte la hacemos nosotras.
Las chicas sin suerte nunca somos amadas. Y como no somos amadas las chicas sin suerte tenemos que hacer algo para que nos amen.
Para las chicas sin suerte ser amadas es un trabajo, un esfuerzo.
La suerte de la fea la linda la desea. Pero la fea no tiene suerte, tiene actitud, ella sabe hacer su propia suerte.

viernes, 4 de septiembre de 2009

El Tiempo es demasiado lento para aquellos que esperan. Demasiado rápido para aquellos que sufren. Demasiado corto para aquellos que gozan pero. . . para aquellos que aman el tiempo es eterno !